Introducción

El delirium es un síndrome frecuente en personas mayores institucionalizadas y hospitalizadas. Es una patología relevante debido a las complicaciones asociadas entre las que se encuentra deterioro funcional, deterior cognitivo y aumento de la mortalidad.

Este síndrome geriátrico es generalmente multifactorial siendo preciso identificar los factores predisponentes así como los factores precipitantes.

El diagnóstico es clínico de acuerdo a los criterios DSM V y existen distintas herramientas diagnósticas, a pesar de lo cual existe un importante infradiagnóstico. Además, es preciso diferenciar el delirium de la demencia, así como de las alteraciones asociadas a la demencia, de la depresión y del ictus.

Por otro lado, la prevención del delirium es fundamental destacando las intervenciones multicomponente no farmacológicas, especialmente en aquellos pacientes con alto riesgo de delirium. El tratamiento debe ser precoz tras identificar la causa responsable priorizando medidas no farmacológicas como fomentar la orientación, corrección de déficit visual o auditivo, respeto de horarios e involucrar a la familia. En casos puntuales en caso de persistencia se puede valorar tratamiento farmacológico puntual y en caso de mala evolución reevaluar presencia de otras causas.

Objetivos