Introducción

La elevada presión asistencial, la rotación diaria de profesionales con distinta experiencia en una unidad de hospitalización y el alto grado de pruebas diagnósticas que se realizan a los pacientes en dicha unidad, entre otros factores, hicieron alertar a los profesionales acerca del riesgo que podría conllevar una actuación inadecuada en determinados procesos.   Para ello, se decidió cuantificar el riesgo asociado a cada proceso; y de este modo, conocer en qué aspectos había que mejorar inmediatamente, optando por la utilización de una herramienta clave para ello, como el Análisis Modal de Fallos y Efectos.